Sergio de Castro – Una Nueva Visión para Chile

RECUPEREMOS
LO NUESTRO,
TUS IMPUESTOS,
TU BIENESTAR

Imaginamos un Chile donde los impuestos no desaparecen en manos del poder político, sino que vuelven directamente a las personas. Un sistema transparente, ágil y justo, que fomente la libertad económica, la competencia leal y la igualdad de oportunidades.

VOLUNTARIOS

Y aquí es donde comienza mi trabajo: “El sistema de redistribución en Chile”. Efectivamente, esa gente tenía razón. Y aquí les explicaré por qué…

más Sobre Mí

Mi nombre es

Sergio De Castro

Soy casado, tengo 4 hijos y soy precandidato presidencial. Comencé hace ya 10 años un estudio acerca del sistema de redistribución del modelo llevado a Chile en el gobierno del general Augusto Pinochet. Este sistema llegó a Chile de la mano de los Chicago Boys, quienes fueron liderados por mi padre. Luego de ser profesor y decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Católica, fue reclutado por el general Pinochet para ser ministro de Economía y Hacienda, cargos desde los cuales instaló y adaptó el sistema completo a la economía chilena. Motivo por el cual toda esta historia es de carácter personal, aún más desde el momento en que comenzaron las críticas al modelo, dadas principalmente por la desigualdad que trajo la gran riqueza que entró a Chile.

Nadie discutía ni criticaba la gran capacidad de generación de riqueza del modelo. Sin embargo, un gran sector de la sociedad comenzó a hablar de desigualdad, a quienes les dijeron que el pobre era pobre porque quería, porque la pobreza había caído drásticamente…

Y aquí es donde comienza mi trabajo: “El sistema de redistribución en Chile”. Efectivamente, esa gente tenía razón. Y aquí les explicaré por qué…

Sergio de Castro

Pre-Candidado Presidencial

PROGRAMA DE GOBIERNO

El Congreso es hoy el peor enemigo de Chile.., está literalmente destruyendo toda la LIBERTAD ganada con tanto esfuerzo e impidiendo nuestro crecimiento, a favor de unos pocos.

Los impuestos nacieron como una herramienta comunitaria. En sus inicios, eran aportes que los ciudadanos entregaban para financiar necesidades comunes: defensa, caminos, justicia, etc. Su propósito era claro: asegurar el bienestar colectivo mediante una contribución proporcional. Con el tiempo, este sistema fue desvirtuándose. Los Estados crecieron, las burocracias se expandieron y los impuestos dejaron de ser un medio para transformarse en un fin: recaudar para sostener estructuras políticas y alimentar intereses ajenos al ciudadano. Hoy, gran parte de lo que pagamos no vuelve en beneficios directos. Se diluye en corrupción, ineficiencia o gastos que no reflejan las verdaderas prioridades de la sociedad.

El concepto de Estado subsidiario establece que el Estado solo debe intervenir cuando los ciudadanos o el mercado no puedan resolver por sí mismos ciertas necesidades. Es un modelo que respeta la libertad individual y promueve la eficiencia y define que el ciudadano individuo deben ser lo más independientes del Estado, como por ejemplo que no nos administren nuestro dinero, sino que fiscalicen su correcta distribución entre las personas. El problema económico fundamental no es simplemente asignar recursos, sino cómo utilizar el conocimiento que está disperso entre millones de personas”. Esta frase resume una verdad profunda: nadie en el gobierno —ni el más sabio de los planificadores— puede saber más que la suma de la experiencia vivida por millones de ciudadanos. Las necesidades, deseos y prioridades cambian todo el tiempo, y están arraigadas en contextos locales, familiares, culturales y personales. Ese conocimiento no está en las oficinas del Congreso, sino en la calle, en cada casa, en cada decisión de consumo, en cada preferencia expresada a diario. Pero este modelo ha sido malinterpretado o manipulado en muchos países. El verdadero espíritu del Estado subsidiario es el poder ascendente: que las decisiones, los recursos y las leyes fluyan desde la base —el pueblo— hacia arriba, y no al revés. El problema surge cuando el Estado se transforma en un ente centralizador, alejándose del principio subsidiario y aplicando un poder descendente, donde decide por la gente, en lugar de habilitarla.

El subsidio a la demanda es la expresión más pura del poder ascendente, en vez de entregar dinero a las empresas o instituciones (subsidio a la oferta), el Estado reparte directamente los recursos a las personas, para que ellas decidan dónde y cómo gastarlos. Esto genera competencia, eficiencia, libertad de elección y fuerte crecimiento económico. Cada ciudadano se convierte en protagonista del sistema económico, premiando con su consumo a quienes mejor satisfacen sus necesidades. ¿Por qué no genera inflación? Porque no es un exceso artificial de dinero, sino una redistribución de lo que ya existe y al ser ingresos permanentes, los empresarios saben que ese dinero llegó a la calle para quedarse.., aumentarán su producción para captar ese dinero y tendrán que competir con otros empresarios nuevos y antiguos, así se fomenta el aumento de la oferta y competencia de mercado, esto presiona los precios a la baja. Luego este sistema se combina con otro motor de crecimiento económico llamado “ Efecto multiplicador del dinero y consumo e inversión.

El efecto multiplicador surge de la interacción entre el consumo y el ingreso en una economía. La idea central es que un aumento inicial en el gasto (por ejemplo, una inyección de dinero como los 60 mil millones de dólares) no solo beneficia directamente a quienes reciben ese dinero, sino que genera un efecto en cadena a través de los re-gastos. Esto ocurre porque parte del ingreso recibido se gasta, y ese gasto se convierte en ingreso para otros, quienes a su vez gastan una fracción, y así sucesivamente. La clave está en la propensión marginal a consumir (PMC), que en tu caso es 80%. Esto significa que, de cada dólar adicional que una persona recibe, gasta el 80% y ahorra el 20%. El resto del dinero (el ahorro) se “escapa” del ciclo de gasto, reduciendo el impacto total, pero el gasto inicial desencadena un proceso que amplifica el efecto económico. La fórmula y su lógica La fórmula del multiplicador es: 1 / 1 – PMC = 1 / 1 – 0,8 = 5

El efecto multiplicador surge de la interacción entre el consumo y el ingreso en una economía. La idea central es que un aumento inicial en el gasto (por ejemplo, una inyección de dinero como los 60 mil millones de dólares) no solo beneficia directamente a quienes reciben ese dinero, sino que genera un efecto en cadena a través de los re-gastos. Esto ocurre porque parte del ingreso recibido se gasta, y ese gasto se convierte en ingreso para otros, quienes a su vez gastan una fracción, y así sucesivamente. La clave está en la propensión marginal a consumir (PMC), que en tu caso es 80%. Esto significa que, de cada dólar adicional que una persona recibe, gasta el 80% y ahorra el 20%. El resto del dinero (el ahorro) se “escapa” del ciclo de gasto, reduciendo el impacto total, pero el gasto inicial desencadena un proceso que amplifica el efecto económico. La fórmula y su lógica La fórmula del multiplicador es:

1 / 1 – PMC = 1 / 1 – 0,8 = 5

Es hora de que el poder regrese a los ciudadanos.

Esto significa que cada dólar inyectado en la economía puede generar hasta 5 dólares de actividad económica total, siempre que el ciclo de gasto continúe. En tu caso, con 60 mil millones de dólares, el impacto total podría ser de 60,000 \times 5 = 300,000 millones de dólares en términos de producción y gasto agregado.

Esto significa que cada dólar inyectado en la economía puede generar hasta 5 dólares de actividad económica total, siempre que el ciclo de gasto continúe. En tu caso, con 60 mil millones de dólares, el impacto total podría ser de 60,000 \times 5 = 300,000 millones de dólares en términos de producción y gasto agregado.

¿Cómo se produce la generación de valor?
El valor no se “crea de la nada”; se genera a través de la actividad económica que se activa con cada ronda de gasto. Vamos a verlo en un ejemplo simplificado:

El valor no se “crea de la nada”; se genera a través de la actividad económica que se activa con cada ronda de gasto. Vamos a verlo en un ejemplo simplificado:

1. Ronda 1 (Inyección inicial):

  • Se inyectan 60,000 millones de dólares (por ejemplo, mediante un plan de estímulo gubernamental o inversión).
  • Las personas o empresas que reciben este dinero gastan el 80% (48,000 millones) en bienes y servicios (consumo) y ahorran el 20% (12,000 millones).

2. Ronda 2 (Re-gasto):Los

  • 48,000 millones gastados se convierten en ingreso para otros (vendedores, productores, empleados).
  • Estos nuevos receptores gastan el 80% de esos 48,000 millones, es decir, 38,400 millones, y ahorran el 20% (9,600 millones)3.

Ronda 3:

  • De los 38,400 millones, se gasta el 80% (30,720 millones), y se ahorra el 20% (7,680 millones).
  • Y así sigue el proceso, con cada ronda siendo el 80% de la anterior.

4.⁠ ⁠Suma total:

  • La suma de todas las rondas tiende a un valor total aproximado de Inyección inicial dividida por la Propensión Marginal a Ahorrar (PMA), o sea: 60.000 dividido por 0,2, lo que da 300.000 millones.
  • Esto refleja el valor agregado generado por la producción de bienes y servicios a lo largo de las rondas.
  • Mecanismo de generación de valor.
  • El valor se crea porque cada gasto estimula la producción y el empleo:
    Cuando alguien gasta 48,000 millones en comida, ropa o servicios, las empresas que producen esos bienes contratan más trabajadores o aumentan su producción.
  • Esos trabajadores y empresas, al recibir ingresos, gastan a su vez, lo que impulsa más actividad económica.
  • Este ciclo continuo aumenta la demanda agregada, lo que lleva a las empresas a producir más, generando ingresos adicionales, empleos y, por ende, más consumo.
    Limitaciones y realismo
    • Fugas: El multiplicador ideal (5 en este caso) asume que todo el dinero circula perfectamente. En la realidad, hay “fugas” como impuestos, importaciones o ahorros que reducen el efecto. Si el 20% se ahorra y no vuelve a la economía, el impacto real será menor.
    • Capacidad productiva: Si la economía está en su límite (plena ocupación), el aumento de demanda puede generar inflación en lugar de más producción.
    • Tiempo: El proceso no es instantáneo; lleva tiempo que las rondas se completen.
    Ejemplo práctico con tus 60 mil millones
    Imagina que el gobierno gasta 60,000 millones en infraestructura:
    • Los constructores ganan dinero y gastan 48,000 millones en materiales y salarios.
    • Los proveedores de materiales contratan más personal y gastan 38,400 millones en equipo o sueldos.
    • Este ciclo sigue, y el valor total generado (salarios, producción, servicios) puede acercarse a 300,000 millones si la economía lo absorbe.

 

Conclusión
El efecto multiplicador funciona porque el consumo de uno es el ingreso de otro, creando un efecto en cadena que amplifica el impacto inicial. El valor se genera mediante la actividad económica real: producción, empleo y comercio. Con una PMC del 80%, tu inyección de 60 mil millones podría multiplicarse por 5 en un escenario ideal, pero en la práctica dependerá de las fugas y la capacidad de la economía.

Un ejemplo claro: cómo se multiplican los impuestos en manos del pueblo

Supongamos que de los 85 mil millones de dólares del gasto público actual, decidimos redistribuir directamente 60 mil millones de dólares al año a los ciudadanos, a través del subsidio a la demanda.

Vamos a calcular cómo ese dinero se expande en la economía con una propensión marginal a consumir del 80% (0,8), un valor típico en poblaciones con necesidades insatisfechas.

Fórmula del multiplicador
El multiplicador del gasto se calcula así: Multiplicador = 1 / (1 – PMC)
Donde:
• PMC es la Propensión Marginal a Consumir.
En nuestro caso: Multiplicador = 1 / (1 – 0,8) = 1 / 0,2 = 5

Esto significa que por cada dólar entregado directamente a la gente, se generan 5 dólares en la economía a lo largo del tiempo, a través de los distintos ciclos de gasto.

Si cada año se distribuyen 60 mil millones de dólares, y cada uno de esos dólares se multiplica por 5 en su impacto económico, entonces el efecto acumulado sería:

60 mil millones × 5 × 3 años = 900 mil millones de dólares

Es decir, en solo tres años, el subsidio a la demanda podría generar una actividad económica total equivalente a 900 mil millones de dólares.

Por supuesto, esto es una estimación teórica ideal. En la práctica, puede haber pequeños desvíos, pero incluso con ajustes conservadores, el impacto sigue siendo abrumadoramente positivo.

Este no es un truco contable ni una promesa vacía. Es una ley económica simple y comprobada: cuando el dinero se reparte entre muchos, y especialmente entre quienes más lo necesitan, se gasta más, se produce más, se emplea más y se recauda más.

El subsidio a la demanda no solo es justo: es económicamente inteligente. Libera el poder multiplicador del pueblo, dinamiza los mercados locales, reduce la pobreza y crea un círculo virtuoso donde todos ganan..

La IA como guardián del dinero público “El Bracero“

Para que este sistema funcione sin desviaciones ni corrupción, es clave tener un control férreo y transparente. Aquí nace la IA “ El Bracero “ control y poder, una inteligencia artificial diseñada para fiscalizar cada movimiento de los recursos públicos.

La IA detecta anomalías en tiempo real, congela cuentas sospechosas y premia a quienes ayudan a mantener la integridad del sistema. Su lógica es simple: si tocas el bracero, te quemas el trasero.

Con este guardián digital, se elimina la tentación humana de manipular fondos, garantizando que el dinero de los impuestos llegue íntegro a cada ciudadano.

Suecia es un ejemplo de cómo un país puede combinar altos impuestos con eficiencia y bienestar. Pero el secreto no fue cobrar más, sino gestionar mejor.

Supieron descentralizar ciertas áreas, promover la competencia en servicios esenciales y evitar que el Estado se convirtiera en un monstruo ineficiente.

La lección es clara: no se trata de cuánto se recauda, sino de cómo se distribuye y quién decide su destino. El modelo sueco muestra que con reglas claras y participación ciudadana, es posible lograr equilibrio entre justicia social y desarrollo económico.

Un ejemplo claro: cómo se multiplican los impuestos en manos del pueblo

Supongamos que de los 85 mil millones de dólares del gasto público actual, decidimos redistribuir directamente 60 mil millones de dólares al año a los ciudadanos, a través del subsidio a la demanda.

Vamos a calcular cómo ese dinero se expande en la economía con una propensión marginal a consumir del 80% (0,8), un valor típico en poblaciones con necesidades insatisfechas.

Fórmula del multiplicador
El multiplicador del gasto se calcula así: Multiplicador = 1 / (1 - PMC)
Donde:
• PMC es la Propensión Marginal a
Consumir.
En nuestro caso: Multiplicador = 1 / (1 - 0,8) = 1 / 0,2 = 5

Esto significa que por cada dólar entregado directamente a la gente, se generan 5 dólares en la economía a lo largo del tiempo, a través de los distintos ciclos de gasto.

¿Y qué pasa en tres años?

Si cada año se distribuyen 60 mil millones de dólares, y cada uno de esos dólares se multiplica por 5 en su impacto económico, entonces el efecto acumulado sería:

60 mil millones × 5 × 3 años = 900 mil millones de dólares

Es decir, en solo tres años, el subsidio a la demanda podría generar una actividad económica total equivalente a 900 mil millones de dólares.

Por supuesto, esto es una estimación teórica ideal. En la práctica, puede haber pequeños desvíos, pero incluso con ajustes conservadores, el impacto sigue siendo abrumadoramente positivo.

Lo esencial: cuando el dinero está bien repartido, la economía florece

Este no es un truco contable ni una promesa vacía. Es una ley económica simple y comprobada: cuando el dinero se reparte entre muchos, y especialmente entre quienes más lo necesitan, se gasta más, se produce más, se emplea más y se recauda más.
El subsidio a la demanda no solo es justo: es económicamente inteligente. Libera el poder multiplicador del pueblo, dinamiza los mercados locales, reduce la pobreza y crea un círculo virtuoso donde todos ganan.

Así como el agua busca la pendiente, el dinero también busca circular. Y cuando lo hace desde abajo hacia arriba, no solo llega más lejos: también riega la tierra de todos.

La IA como guardián del dinero público “ El Bracero “

Para que este sistema funcione sin desviaciones ni corrupción, es clave tener un control férreo y transparente. Aquí nace la IA “ El Bracero “ control y poder, una inteligencia artificial diseñada para fiscalizar cada movimiento de los recursos públicos.

La IA detecta anomalías en tiempo real, congela cuentas sospechosas y premia a quienes ayudan a mantener la integridad del sistema. Su lógica es simple: si tocas el bracero, te quemas el trasero.

Con este guardián digital, se elimina la tentación humana de manipular fondos, garantizando que el dinero de los impuestos llegue íntegro a cada ciudadano.

Suecia: el modelo que inspiró el cambio

Suecia es un ejemplo de cómo un país puede combinar altos impuestos con eficiencia y bienestar. Pero el secreto no fue cobrar más, sino gestionar mejor.

Supieron descentralizar ciertas áreas, promover la competencia en servicios esenciales y evitar que el Estado se convirtiera en un monstruo ineficiente.

La lección es clara: no se trata de cuánto se recauda, sino de cómo se distribuye y quién decide su destino. El modelo sueco muestra que con reglas claras y participación ciudadana, es posible lograr equilibrio entre justicia social y desarrollo económico.

Chile vs. Suecia: ¿Quién tiene más riquezas naturales?

Una pregunta común y reveladora es: ¿quién tiene más riquezas naturales, Chile o Suecia? La respuesta, aunque clara en términos geológicos, nos ofrece una lección más profunda sobre cómo se administra un país.

Chile posee una abundancia notable de recursos naturales. Es el primer productor mundial de cobre, uno de los mayores exportadores de litio y cuenta con enormes reservas de plata, oro, molibdeno y otros minerales estratégicos, como las tierras raras, Las tierras raras son un grupo de 17 elementos químicos de la tabla periódica, que incluyen los 15 lantánidos (lantano, cerio, praseodimio, neodimio, prometio, samario, europio, gadolinio, terbio, disprosio, holmio, erbio, tulio, iterbio y lutecio), además del escandio y el itrio. Estos elementos son esenciales para tecnologías avanzadas debido a sus propiedades magnéticas, luminiscentes y conductoras, siendo clave en la fabricación de dispositivos electrónicos, imanes permanentes, baterías de vehículos eléctricos, turbinas eólicas, pantallas LED, equipos médicos y tecnologías de defensa. Su costa es una de las más ricas en pesca del mundo, y el desierto de Atacama tiene un potencial solar difícil de igualar. Además, el sur del país alberga vastas reservas de agua dulce y bosques nativos.

Suecia, en cambio, tiene menos recursos naturales en volumen y diversidad. Sus mayores riquezas provienen del hierro de alta pureza, grandes masas forestales y recursos hídricos que han sido aprovechados para generar energía limpia. Sin embargo, carece de grandes reservas de metales estratégicos como el cobre o el litio.

Pero el contraste más importante no está en lo que tienen, sino en cómo lo han usado. Suecia ha convertido su base natural limitada en un sistema de bienestar sólido, una industria tecnológica avanzada y una economía diversificada. Ha invertido en educación, innovación y una institucionalidad confiable. Chile, con su enorme riqueza natural, aún lucha por traducir esos recursos en bienestar equitativo y desarrollo sostenible. Este contraste refuerza una idea clave : “No basta con tener recursos, lo que importa es cómo se distribuyen, administran y ponen al servicio del bien común.”

Rompiendo mitos: del asistencialismo a la libertad

Muchos critican los subsidios porque los asocian al asistencialismo que estanca a las personas. Pero el subsidio a la demanda no es un regalo: es devolver al ciudadano lo que es suyo.

Este sistema no genera dependencia, sino que empodera. Obliga a empresas y servicios a competir por la preferencia de una ciudadanía con recursos en mano. El resultado es más innovación, mejores precios y una sociedad que progresa por mérito, no por favores estatales.

Y aquí es importante aclarar algo esencial: este modelo no busca debilitar al Estado, sino redefinirlo. Al quitarle el control administrativo sobre la asignación directa de recursos, liberamos al Estado de la burocracia improductiva y lo transformamos en lo que debe ser: un fiscalizador fuerte, ágil y transparente.

Un Estado que ya no distribuye los fondos a discreción, sino que supervisa y sanciona con rigor, apoyado por tecnologías como El Bracero, se vuelve más respetado y eficaz. Es el guardián de la cancha, no el jugador que manipula el marcador.

La revolución ciudadana

La tecnología hoy permite algo que antes era imposible: participación directa en las decisiones cotidianas. Con elecciones electrónicas, los ciudadanos pueden votar leyes locales, asignaciones presupuestarias o fiscalizar a sus representantes.

Este es el corazón de la revolución ciudadana: un sistema donde el poder fluye desde abajo, donde el Estado solo administra lo que la gente decide. El subsidio a la demanda y El Bracero son las herramientas; la voluntad ciudadana es el motor.

Pero esta revolución va aún más lejos: la democracia representativa, tal como la conocemos, ha caducado, nació en un tiempo donde consultar al pueblo era logísticamente imposible. Hoy, con herramientas tecnológicas disponibles, no necesitamos delegar nuestro poder en una élite política que decide por nosotros.

Ya no hay justificación para tener intermediarios entre el pueblo y el destino de sus recursos. La democracia moderna debe ser directa, descentralizada, digital y continua.

Este nuevo paradigma permite que la ciudadanía recupere su protagonismo. No para gobernar por impulsos, sino para ejercer su derecho soberano con inteligencia, información y responsabilidad colectiva. La tecnología no reemplaza a la política: la purifica.

La humanidad ante el mayor cambio de su era: las máquinas y la libertad definitiva.

La humanidad ha atravesado revoluciones que cambiaron su curso: la agrícola, la industrial, la digital. Pero hoy estamos frente a un cambio sin precedentes: la irrupción definitiva de las máquinas inteligentes en todos los ámbitos de la vida, especialmente en el trabajo.

La Inteligencia Artificial (IA) y la automatización no son solo herramientas; son fuerzas que están transformando la economía, la política y las relaciones sociales a una velocidad nunca antes vista. Millones de empleos tradicionales desaparecerán, mientras que la productividad alcanzará niveles impensados.

Este fenómeno plantea una pregunta crucial:

¿Quién se beneficiará de esta nueva era?

Si seguimos con el modelo actual, donde el poder económico se concentra en pocas manos grandes corporaciones y élites políticas, la IA se convertirá en el mayor instrumento de dominación y desigualdad jamás creado. Las máquinas trabajarán para unos pocos, mientras las mayorías quedarán excluidas, dependiendo de migajas o sistemas asistencialistas diseñados para mantener el control social. Por eso hace tiempo se viene hablando del famoso ingreso universal.., solo una forma más de control sobre nuestras vidas y nuestra libertad, tú nivel de ingreso define tu grado de libertad, y ellos tendrán esa decisión en sus manos, no las tuyas como corresponde en una democracia real, así sucedió en Suecia, el país que logró la libertad e independencia de la clase política, cambiando el sistema de redistribución de subsidio a la oferta a subsidio a la demanda.

La IA en las manos incorrectas significa:

Vigilancia masiva y pérdida de privacidad.
Manipulación de la información y la voluntad ciudadana.
Concentración de riqueza en empresas que sustituyen trabajo humano sin redistribuir los beneficios.
Estados que, en lugar de proteger a sus ciudadanos, pactan con estas fuerzas para sostenerse en el poder.

Pero hay otro camino.

La llegada de las máquinas también puede ser la llave a una sociedad más libre, justa y próspera. Para eso, es imprescindible cambiar la forma en que distribuimos los frutos del progreso.

Aquí es donde el sistema de subsidio a la demanda y la correcta utilización de los impuestos juegan un rol decisivo.

Si entendemos que el dinero que genera una nación incluyendo la productividad de las máquinas pertenece a todos, podemos transformar esta revolución tecnológica en un renacimiento humano. Al redistribuir directamente los impuestos a cada ciudadano, garantizamos que la IA trabaje para el bien común y no para enriquecer a una minoría.

La automatización debería liberarnos del trabajo forzoso y permitirnos dedicar más tiempo a lo que realmente importa: la creatividad, la familia, la comunidad, el desarrollo personal. Pero esa libertad solo será posible si el pueblo tiene acceso directo a los beneficios económicos que produce esta nueva era.

Por eso, el dinero de los impuestos es nuestra libertad definitiva. Es la herramienta con la que equilibramos el poder frente a las máquinas y quienes las controlan.

No se trata de detener el avance tecnológico, sino de acompañarlo con un sistema justo, donde cada ciudadano reciba su parte del progreso, donde el Estado fiscalice y garantice que la IA no sea un instrumento de opresión, sino de emancipación.

Estamos ante una encrucijada histórica: O dejamos que la revolución de las máquinas profundice las desigualdades, o usamos la redistribución inteligente para construir una civilización donde la tecnología sirva al ser humano, y no al revés.

La elección es nuestra. Y empieza por reclamar lo que siempre nos ha pertenecido: los impuestos como motor de libertad, no de sometimiento.

UNA VISIÓN UNIVERSAL

Cuando entendemos que los impuestos son un patrimonio común, dejamos de verlos como una carga y los asumimos como una llave hacia una sociedad más justa. Este modelo no solo mejora la economía, sino que eleva la dignidad humana. Es un paso hacia una civilización donde la cooperación y la justicia trascienden fronteras. Porque al final, los impuestos son nuestros… y es CLAVE que los chilenos lo entiendan AHORA .., los impuestos son la carta ganadora si son bien ubicados y bien utilizados

MISIÓN

Transformar el modelo económico de Chile hacia un sistema de redistribución con subsidio a la demanda, devolviendo el poder adquisitivo directamente a los ciudadanos. Nuestro objetivo es garantizar que los recursos del Estado lleguen de manera directa y eficiente a las personas, fortaleciendo la libertad de elección y promoviendo una economía más justa y competitiva. A través de esta transformación, buscamos reducir la corrupción y los gastos administrativos innecesarios, empoderando al ciudadano para que decida cómo utilizar los recursos que le pertenecen.

Visión

Crear un país donde el poder económico del Estado se descentralice y la riqueza nacional se distribuya de manera equitativa a través del subsidio a la demanda. Soñamos con una sociedad donde cada ciudadano tenga la libertad de decidir su consumo y donde la transparencia sea el pilar fundamental de la gestión pública. Aspiramos a ser un referente mundial en eficiencia económica y justicia social, promoviendo un sistema en el que el dinero público vuelva directamente a las manos de quienes lo generan.

Justicia · Libertad Transparencia · Eficiencia Participación Ciudadana

Testimonios

Precandidatura Presidencial

Sergio de Castro

Pre-Candidato Presidencial

Es hora de que el poder regrese a los ciudadanos.

Blog y noticias

Artículos de interes

Nuestro trabajo

Síguenos en instagram

Es momento de devolverle el poder a quienes realmente construyen este país: tú, tu familia y tu comunidad.

© 2025 Sergio De Castro. Todos los derechos reservados.
Diseñado por Marketing VIP